La "enigmática" cuestión del Calentamiento Global


A pesar de los enormes esfuerzos, el papel del Ser Humano en la alteración del efecto invernadero y el clima parece resistirse a la certidumbre (en cuanto a su magnitud al menos). Sin embargo, no estar absolutamente seguros de algo no significa que no se deba reaccionar al riesgo; la trascendencia y -aparente- urgencia, induce a tomar medidas de gran alcance (como transformar la tecnología energética, el transporte y la producción alimentaria), aunque no parece que la humanidad pueda llegar a ponerse de acuerdo fácilmente. Pero, ¿y si se estuviera intentando hacer lo correcto por las razones equivocadas? ¿y si los gases de efecto invernadero (GEI) no fueran la clave en el cambio climático? ¿Y si en lugar de causa-efecto tuviéramos solo correlación, como indican algunos escépticos (también llamados "negacionistas")? ¿Y si otros factores, como los ciclos de actividad solar -y la formación de nubes y vapor de agua-, o los volcanes,  jugaran un papel mucho más determinante en relación al clima que las emisiones humanas de CO2?
Cabe plantear una pregunta aún más peligrosa: ¿Que pasaría si tuviéramos realmente en cuenta otras muchas razones para hacer lo mismo que se exige hacer para tratar de evitar el cambio climático? Posiblemente las "soluciones" que hoy se plantean para "luchar" contra el cambio climático ya no serían ni las más idóneas ni las más efectivas. Además, la energía nuclear dejaría de presentar ventaja alguna, así como las soluciones de geo-ingeniería o el secuestro de carbono dejarían de tener sentido, y se reconocería que las centrales de carbón deberían cerrarse no por el CO2 sino por la lluvia ácida, o que el transporte en automóvil privado debería irse sustituyendo, sí, pero por otros argumentos, como las emisiones de NOx o el Peak Oil y la previsible escalada de precios a corto plazo. También podríamos reconocer que debemos cambiar nuestro modelo alimentario excesivamente industrializado quizá no tanto por las emisiones de CO2 y metano, sino por otras razones: salud y longevidad, conservación de los suelos, protección de bosques, ahorro de agua... e incluso -¿por qué no?- por los derechos de los propios animales.
Aún más curioso; ¿que pasaría si averiguamos que dejar de consumir aceleradamente combustibles fósiles permitiría dejar éstos disponibles en el futuro para usos de mayor valor e importancia, como la obtención de productos químicos, fibras o plásticos avanzados? ¿Y si se demostrara que las energías renovables facilitan un desarrollo sostenible y una prosperidad inimaginable, inalcanzable por medio de las formas de energía concentradas de los combustibles fósiles y nucleares?  Creo que empezaríamos a sospechar que quizá todo se ha complicado innecesariamente, para al final dejar de hacer cosas que serían justificables por otras razones más evidentes y mucho menos dudosas.


¿Qué es el efecto invernadero?
Llamado así por analogía con el efecto que calienta los invernaderos, consiste en que parte de la radiación infra-roja que emite la superficie de la Tierra de vuelta al espacio -tras ser calentada por la radiación Solar-, queda atrapada en la atmósfera por el vapor de agua y otros gases (de efecto invernadero) como el CO2 y el metano. Gracias a este efecto la Tierra no es mucho más fría de lo que sería si no tuviera atmósfera, que actúa reteniendo parte del calor, como las paredes transparentes del invernadero, que dejan "entrar el Sol" pero retienen el aire caliente.
Desde que se sospechó que la alteración de las cantidades de algunos de estos gases (más la adición de otros nuevos) por la actividad humana podría acabar alterando sensiblemente las temperaturas globales de la atmósfera y océanos, se empezaron a anotar las temperaturas y realizar con estos datos cálculos en base a modelos climáticos, tratando de determinar la tolerancia del sistema y proyectando posibles escenarios en base a las tendencias.


Pese a las grandes incertidumbres iniciales y el desconocimiento del posible efecto de los fenómenos de retroalimentación (positiva y negativa) las sospechas iniciales dieron paso a la alarma, conforme la teoría recibía un creciente respaldo científico, hasta tornarse aparentemente mayoritario. Sin embargo, la ciencia no es un cuestión de consensos sino de hechos verificables, por lo que aún parece quedar lugar para el escepticismo. Si bien parece haber consenso sobre la existencia de un papel de la civilización humana moderna en el cambio climático, sin embargo hay aún dudas sobre el grado de desviación de las temperaturas, así como los efectos sobre el clima.

En este breve post no podría ni tan solo intentar aclarar algo en cuanto a las "pruebas" o evidencias del cambio climático "antropogénico", pero sí quiero aportar algunas reflexiones y "visiones" sobre lo que pareciera más prudente que debiera hacerse o dejar de hacerse.

Quizá en primer lugar - ya modo de introducción- debería señalarse que las dudas no deberían justificar la inacción (ni una acción muy poco significativa y/o retrasada), pues un fundamental principio de precaución señala que debería actuarse conforme a la magnitud del riesgo (gigantesco incluso en relación a los costes), y no tanto en cuando a la probabilidad de que (no) se produzca (que en cualquier caso es relativamente alta). Una cuestión fundamental que no suele plantearse es: Si se tomaran medidas de gran alcance y repercusión económica en la reducción de emisiones y al cabo de unos años descubrimos que todo fue un lamentable error de cálculo (de modelos climáticos, error en la interpretación de datos, o lo que sea), ¿la inversión de tiempo y recursos habría sido inútil? Creo poder explicar que no sería así en absoluto, y que tenemos muchas más razones para reducir la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero que el temor a un clima descontrolado.



"La causa fundamental del problema del mundo actual es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas. Incluso aquellos entre los inteligentes que creen tener la panacea son demasiado individualistas para mezclarse con otros intelectuales, de los que difieren en temas menores. […] Quizá tengamos que comprender que el escepticismo y el individualismo intelectual son lujos que se deben dejar atrás en esta era trágica y que, para que la inteligencia sea efectiva, debe combinarse con un fervor moral que en el pasado solía poseer pero del que ahora normalmente carece."

Bertrand Russell
“The Triumph of Stupidity” - Mortals and Others,


El planeta es calentado ya no solo por el sol y sus ciclos sino por un aumento de la cantidad de gases de efecto invernadero. Intentar frenar un más que probable desastre climático debería ser un asunto de primer orden, aún no teniendo una certeza absoluta (que nunca tendremos). Por otra parte, las razones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero están entrelazadas con otras que por sí solas justificaría que se implementaran políticas decididas y contundentes en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. La resistencia a que la injerencia de un “gobierno mundial” deba o no indicar el camino a seguir tratando de aplicar medidas globales, se debe al temor a un a pérdida de soberanía de las naciones, y de la libertad económica de las corporaciones (de no cambiar pese a la casi-evidencia), pero todo esto carecería de importancia ante la perspectiva de una “máquina climática” fuera de control.

Ante la dificultad de aplicar políticas, deberían considerarse -también- soluciones locales y concretas, pues a fin de cuentas la historia no depende tanto de los pactos internacionales como de los pequeños cambios en la vida cotidiana de la gente, propiciados por la tecnología, la cultura, las modas sociales, el flujo de dinero y el acceso a la información.



Para tratar de resolver cualquier problema, grande o pequeño, el primer y fundamental paso es conocer el problema (muchas veces sólo cree conocerse o se conoce muy limitadamente). Con las preguntas adecuadas a menudo las soluciones quedan en evidencia.

Una pregunta fundamental sería conocer los gases de efecto invernadero, su efecto, persistencia, mecanismo de funcionamiento, etc. Por que el asunto no se limita al producto estrella; el CO2( o dióxido de carbono) que emiten los motores de combustión interna, centrales de carbón, fuel o  turbinas de gas, producción de cemento, etc. sino también están otros como el metano, de creciente importancia y 10 veces más potente que el CO2.

Hemos de preguntarnos cuales son todos los factores-causas que los producen, así como todas las medidas (estrategias o tecnologías) para evitarlo o reducir al mínimo su emisión. ¿hasta que punto son viables y eficaces? ¿Cuáles son críticas y cuales "secundarias"? Y en la línea de la argumentación principal de este post: ¿estas medidas ofrecerían otras ventajas o efectos secundarios beneficiosos?



Agrupando las fuentes de gases de efecto invernadero, aunque las diferencias entre países son importantes, se observa que los sectores principales son la agricultura, la producción de energía (contando los combustibles) y el transporte, sumando los tres sectores alrededor de 3/4 del total.

Normalmente los medios se centran en dos de estos sectores (transporte y energía) y un gas (el CO2); sin embargo, otros sectores y gases, como el metano derivado de la agricultura y ganadería, también tienen un importante papel. Por otra parte, si consideramos la alimentación como un sector aparte, debería contemplarse no solo todo lo que implican la agricultura y ganadería junto con la industria de elaboración, sino también el transporte de alimentos.

Se ha calculado que las emisiones de gases de efecto invernadero de las principales corporaciones de la industria alimentaria en conjunto ya están sobrepasando las cifras de las grandes compañías de refino de hidrocarburos. La dieta occidental, cuyas calorías y proteínas se obtienen fundamentalmente de la carne y los productos lácteos, es responsable de una parte cada vez más importante de la emisión total de gases de efecto invernadero.

En el gráfico superior, resultado de un estudio británico de 2014, en el que se registraron los kg de CO2 equivalentes por persona y día de diferentes tipos de dieta más o menos carnívoras, se observa la importante diferencia de valores entre las dietas típicas de los vegetarianos y los "carnívoros" extremos. También es importante destacar que una reducción sensible en el consumo de carne (y lácteos) produciría una disminución muy importante en las emisiones derivadas de la dieta; es decir, simplemente reduciendo la ingesta de proteína animal (lo que por otro lado mejoraría la salud y ahorraría agua y otros recursos valiosos) se lograría un cambio considerable.


De acuerdo con la gráfica superior, de un estudio realizado sobre la dieta de una muestra de la población de los Países Bajos, la proteína animal (en la parte inferior de las columnas) es con diferencia el componente de la dieta que más afecta al calentamiento global.


Este del calentamiento global es un problema que también puede abordarse localmente tras "pensar globalmente". Cada cambio en una región del globo afectará a todo el planeta en su conjunto, además de que cambios relativamente pequeños en el equilibrio de los gases pueden tener efectos imprevisibles, dadas las características de la "máquina climática".
Por ejemplo, es conocida la posibilidad teórica (o al menos se ha especulado sobre ello) de que el aporte de agua dulce extra proveniente de la descongelación de glaciares y de hielos permanentes en Groenlandia y la Antartida, afectaran a la temperatura y densidad del agua oceánica superficial, pudiendo alterar la circulación termo-halina, que atempera las regiones de latitudes altas en el hemisferio Norte, y al dejar de mover calor de los trópicos hacia allí, causar un enfriamiento de Europa.


El temible feedback positivo implica que no hay límite seguro, pues incluso una variación pequeña en las temperaturas puede llevar la máquina climática fuera de su zona de equilibrio dinámico. Algunos ejemplos de feedback positivo son:
- el descongelamiento del hielo ártico da como resultado menos superficie reflectante -blanco del hielo y nieve- sustituyéndolo por aguas oscuras que absorben más el calor, calentando más el agua y la atmósfera, por lo que el hielo aún se derretirá más rápido, incrementando sucesivamente el efecto.
- el derretimiento del permafrost libera metano, potente gas de efecto invernadero que -por tanto- provoca aumento de las temperaturas, derritiendo aún más permafrost y liberando más metano.
- mayores temperaturas implican más vapor atmosférico, que es el principal gas de efecto invernadero, con lo cual aún tiraría de las temperaturas al alza.
- el calentamiento de las aguas oceánicas liberará dióxido de carbono al no poder mantener en disolución el gas que ahora -a temperatura menor- mantiene disuelto, por lo que el dióxido de carbono liberado causará mayor calentamiento que a su vez calienta más los océanos.

He de señalar que -según algunos escépticos- el CO2 no sería una causa sino una consecuencia del calentamiento, pues una mayor actividad solar (que parece probada) estaría causando un incremento en las temperaturas, que provocaría la emisión de CO2 disuelto en las aguas oceánicas. Los escépticos hablan de correlación en lugar de causación (causa-efecto).

https://www.climateemergencyinstitute.com/feedbacks.html


Pero también está el feedback negativo, que contrarrestaría el calentamiento.
- Mayores temperaturas evaporarían más agua, por lo que deberían formarse más nubes, que reflejarían una parte mayor de la radiación solar. (aunque no todo el vapor de agua se convierte en nubes, y entonces incrementa el efecto invernadero).
- Otro fenómeno aún poco estudiado es el oscurecimiento global, debido a la emisión de partículas de hidrocarburos, que opacaría parcialmente la atmósfera, haciéndola menos transparente y por tanto reduciendo el nivel de radiación solar que llega a la superficie de continentes y océanos.
- Niveles más altos de CO2 favorecen el crecimiento de las plantas (y algas), por lo que puede desarrollarse más vegetación que absorberá más CO2 (a menos que se tale y recolecte para fabricar biocombustibles para no dejar de vender automóviles).

Los posibles efectos de un calentamiento global son: temperaturas más extremas (más frío en invierno y calor en verano), olas de calor, sequías, inundaciones, vientos huracanados, huracanes más extremos; pudiéndose llegar a una alteración extrema de la cinta oceánica transportadora, con lo cual el calor planetario puede transformarse en algunas regiones del hemisferio norte en frío extremo. Como consecuencia de todo ello corre peligro la supervivencia de especies enteras. Otro efecto que puede ser catastrófico: la posible pérdida de cosechas, que en cualquier caso se verán gravemente afectadas por sequías, inundaciones temperaturas extremas y alteradas.


"A río revuelto, ganancia de pescadores"
Ante este endiabladamente complejo panorama, los políticos de medio mundo se han sumado con entusiasmo a apoyar la tesis mayoritariamente respaldada -aparentemente- por una aplastante mayoría de científicos: que la actividad humana es la causa principal del cambio climático. Hasta ahí podría estar "más o menos" de acuerdo, pues aunque albergo serias dudas sobre la capacidades humanas para predecir con modelos computerizados el futuro del clima (como si se controlara el sol con un termostato y los volcanes con un interruptor), sí se conocen algunos mecanismos climáticos que -si todo lo demás sigue igual- podrían efectivamente causar un incremento de las temperaturas que llevara a una situación catastrófica (para la frágil civilización humana, sobre todo). Ante el desmesurado y más o menos probable riesgo, parece lógico (o al menos prudente) adoptar una actitud de "principio de precaución". Pero según se observa, las medidas que se han tomado están -en cierto modo- más cerca de "nada" que de lo que podría ser -teóricamente- efectivo, pues esto segundo resultaría económicamente "ruinoso" (aunque quizá mucho menos que los efectos del cambio climático). Así se explica que la medida más popular y ampliamente aceptada entre las sugeridas a raíz del Protocolo de Kyoto sea el comercio de derechos de emisión, que busca contrarrestar las emisiones entre los países menos desarrollados (que aún no contaminan tanto) y ricos , que así pueden "cumplir" con las asignaciones de los acuerdos internacionales, sin reducir realmente las emisiones, algo que en cierto modo recuerda un poco las indulgencias papales que la Iglesia católica de la Edad Media concedía, a quienes podían pagarlas, para "contrarrestar" sus pecados (en lugar de las penitencias que se exigían a los más pobres).


Caos y Complejidad
El mundo es sumamente complejo, y ciertos cambios son imprevisibles a pesar de todo el análisis que se aplique. Como dice la Ley de Murphy: Si algo puede salir mal, tarde o temprano saldrá mal. Alguno de los corolarios son: "Cuando las cosas se dejan a su aire, suelen ir de mal en peor" (es decir, que no siempre es buena idea no hacer nada, y "Cualquier solución entraña nuevos problemas", algo especialmente aplicable a la geo-ingeniería como solución al calentamiento global, la energía nuclear como opción de energía "limpia" o a la fracturación hidráulica (fracking) como método de extracción de gas o petróleo.
Complementaría la famosa sentencia añadiendo una pequeña puntualización de mi cosecha:
"Si algo puede salir mal, tarde o temprano saldrá mal, pero además -muy probablemente- no será por las razones imaginadas".

La ley de Murphy explica también por qué cuando se nos cae una tostada ésta casi siempre lo hace por el lado de la mantequilla -o mermelada, o crema de cacahuete, o lo que sea se untara a la tostada-.

Uno de los desafíos más ambiciosos -y peligrosos, a tenor de la Ley de Murphy- quizá sea tratar de "controlar" el clima con soluciones de geo-ingeniería, que aunque puedan resultar efectivas en cuanto a que -por ejemplo- logren tapar parcialmente la radiación solar, lo dudoso es que puedan controlarse en su medida precisa, evitando que se produzca un efecto rebote. La "máquina climática" es demasiado compleja para siquiera llamarla así (máquina). Podría entenderse más bien como una entidad viva (y en cierto modo consciente) que responde de modos inesperados (con "cisnes negros") a las perturbaciones. O podría ser que el ser humano después de todo no sea en absoluto imprescindible, resultando eliminado de la ecuación en beneficio de las demás especies. Pero todo esto es entrar en pura especulación. Tanto como pretender que el clima (o incluso una sola de sus variables; la temperatura) puedan ser controladas, del mismo modo que Sí puede descontrolarse por los inputs de la civilización. Bien saben los ingenieros de procesos industriales lo difícil que es regular una temperatura de un simple (en comparación) reactor químico, con tan solo 4 ó 5 variables perfectamente conocidas y controlables. Las inercias, retardos y oscilaciones que perturban un típico bucle de control industrial son apenas un juego de niños comparado con los bucles, parámetros y retroalimentaciones involucrados con el clima.



Pasando a la acción
Evitar la parálisis por exceso de análisis, a la vez que aplicar un principio de precaución inmediato, nos llevaría a continuar tomando medidas (más contundentes, mejor), aún a pesar de las dudas; sin embargo los incentivos económicos del mercado tiran en dirección opuesta. Pero como hemos apuntado ya, hay otras potentes razones para reducir la contaminación, que además invalidan algunas falsas soluciones como la geo-ingenería, el secuestro de carbono o la energía nuclear. Se trata de aplicar un marco de ideas más amplio, encontrando justificación a medidas que se reconocerán como más efectivas y sensatas.
Evitar la contaminación atmosférica es un objetivo válido por muchas otras razones (la lluvia ácida provocada por las emisiones de centrales de carbón destruye la vegetación y el suelo; el NOx es dañino para los seres vivos (sobre todo los humanos que viven en ciudades atestadas de automóviles), e igualmente el ozono troposférico que genera; la minería contamina el agua y erosiona, además de ser una actividad peligrosa (especialmente para los mineros).



Además de la salubridad de ciudades y ecosistemas, también hay razones económicas: el coste superior e imprevisible de los combustibles fósiles, amenazado por un inminente Peak Oil ( y del gas a continuación) pues a fin de cuentas son recursos minerales (no renovables).
La seguridad es otra razón para evitar todo lo que no sean energías renovables: derrames de crudo, explosiones de gas o fugas radioactivas son externalidades que no se contemplan en el "barato" precio de la energía convencional.
En cuanto a la supuesta incapacidad de las energías renovables por su intemitencia, a día de hoy ya puede acumularse la energía son sistemas a gran escala (sin baterías de ión litio) de modo seguro y eficiente. En cuanto a su coste, se están batiendo records de coste bajo que ya convirtieron a las energías convencionales en el modo más caro de producir energía a partir de ahora.

La energía libre y las máquinas de "movimiento perpetuo" no proporcionan energía gratuita ni funcionan indefinidamente. Y en el caso de que no fuera así tampoco serían la panacea, porque el verdadero problema no es la escasez de energía sino de sentido común e intenciones nobles, además de otros recursos finitos.

El falso problema de la escasez
La energía se parece conceptualmente al dinero: no la vemos en su esencia pero tiene un gran poder transformador, se trata de controlar por gobiernos y genera ingentes beneficios a unos pocos a costa de su distribución. Pero en lo que diría que se parece más es en en la impuesta percepción de escasez;
no es que sea infinita (como tampoco puede serlo el dinero) pero se trata de confundir su irregular distribución con una ficticia escasez fundamental.

Lo que sí son escasos son los combustibles fósiles (que están en vías de agotamiento, o al menos de agotarse la fracción más fácilmente extraíble del subsuelo). Sin embargo se sigue luchando denodadamente por continuar haciéndolo (prueba de ello es el fracking o las aberrantes explotaciones de arenas bituminosas de Canadá). Pero las diversas formas de energías renovables (solar, eólica, geotérmica, marina, hidráulica, biomasa, etc.) son literalmente inacabables. Hoy ya podríamos diseñar un sistema energético basado completamente en estas formas de energía seguras y limpias (y con suministro ininterrumpido).
Por si fuera poco, aún hay mucho potencial para la eficiencia, que bien aplicada puede reducir la demanda de energía en una proporción importante.


El problema de la energía "infinita"
Imaginemos lo siguiente: se descubre y desarrolla una tecnología (o un conjunto de ellas) que permitan aprovechar algún tipo de energía continua, distribuida homogéneamente por todo el planeta, mediante un equipo tecnológico relativamente simple (no patentable), que no requiere de metales raros ni piezas especiales de costosa producción (es decir, lo pueden fabricar incluso los países más pobres). Esta tecnología no emite residuos contaminantes, ruidos molestos, ni resulta peligrosa en absoluto. Tampoco requiere una operación o supervisión, funcionando de forma casi totalmente autónoma. Es fácilmente replicable a distintas escalas, para grandes centrales de energía, o para vehículos tan pequeños como un automóvil utilitario o incluso una moto. Imaginemos que puede condensarse para su acumulación, por lo que los vehículos no tienen que incorporar pesadas y costosas baterías, por lo que resultan más económicos, ligeros y seguros que los equipados con motores de combustión interna, con un coste de la energía es ridículamente bajo, además.

Muchos verían en esto una utopía que impulsaría la humanidad a una época de prosperidad, paz y desarrollo para todo el planeta. Yo lo veo bastante peor.
Hace más de un siglo que la escasez energética empezó a dejar de ser un problema; ahora lo es su irregular distribución y el uso ineficiente y a menudo poco sensato que se hace de ella.
La paradoja de Jeavons explica que al desarrollarse las máquinas de vapor más eficientes y seguras (en parte gracias a la innovación que supuso el regulador centrífugo) en lugar de bajar el consumo de carbón éste se disparó por el incremento de demanda que propició una tecnología más confiable y segura.

Es cierto que muchos lugares del mundo aún una parte importantísima de la población no dispone de energía eléctrica, pero también lo es que no la tienen no por falta de recursos o voluntad de tenerla, sino por su pobreza, que también les niega otros bienes y comodidades como letrinas, libros de texto, alcantarillado o agua potable. Es fácil entender que el primer problema no es tanto la falta de energía, sino la pobreza en sí, que puede ser propiciada por multitud de factores (entre ellos, normalmente: demografía explosiva, corrupción de las élites, economías intervenidas, la "maldición de los recursos", etc.). Y la pobreza es -muy sintéticamente- resultado o bien de recursos insuficientes para todos o bien de distribución ineficiente (ésta suele ser la causa en las últimas décadas en la mayoría de países).



Volviendo al tema, si hoy se desarrollara tal fantástica tecnología energética, desde ese momento se crearía una nueva y extraordinaria demanda de energía. No sólo se alumbrarían las viviendas de los pobres del tercer mundo, sino que en poco tiempo dejarían de serlo (hasta ahí todo perfecto), llegando muchos de ellos a ser tan ricos y despilfarradores como el neoyorkino medio de hoy (por poner un ejemplo). No habría término medio ni límite más que el agotamiento de los recursos (salvo el agua, que podría ser obtenida por destilación de agua del mar o de la humedad atmosférica). Pero las tierras de cultivo se sobre-explotarían, la minería recibiría un nuevo impulso, las ciudades crecerían aún más (junto con la población) requiriendo más minerales, espacio, agua dulce, etc.. Posiblemente algunas naciones "comprarían" ejércitos nuevos para conquistar territorios estratégicos, ya sea con salida al mar o acceso a tierras de cultivo (aunque podría desarrollarse el cultivo hidropónico e incluso el cultivo in vitro de tejidos en "reactores" biológicos).

Los nuevos "esclavos energéticos", juntamente con los desarrollos de la automatización y la inteligencia artificial podrían traducirse en androides de servicio personal.

La construcción de viviendas, tanto para alojar a la creciente población como para otros usos comunitarios o de negocios, crearía mayor presión sobre el espacio y los recursos (como el cemento, el acero o el vidrio).  Muchos querrían vivir solos, e incluso los hijos se emanciparían cada vez más tempranamente.

El turismo podría llegar a convertirse en la principal actividad y fuente de riqueza de muchos más países que hoy, deteriorándose aceleradamente el patrimonio histórico y exigiendo enormes recursos de espacio adicional en las ciudades, además de más carreteras, aeropuertos y trenes de alta velocidad.



El tráfico aéreo se vería enormemente incrementado, no sólo por los aviones comerciales, sino por los privados y los previsibles vehículos autónomos voladores o aerotaxis.

La gestión de los residuos podría llegar a ser uno de los asuntos más afectados, ante la creciente dificultad de controlar cada vez más producción, empujado por una obsolescencia programada (y percibida) que la industria y el consumismo alimentan.

Los excesos de diversos tipos podrían llevar a un importante sector de la población a sufrir nuevas enfermedades (por nuevas drogas o arriesgados tratamientos, aunque también por exceso de calorías).

Por supuesto, todo podría ser distinto si tuviéramos una mentalidad más ecológica o simplemente una visión de más alcance. Pero hoy por hoy nuestro nivel de conciencia no se encuentra al mismo nivel que el desarrollo tecnológico, por lo que una fuente de energía "infinita" y casi gratuita ahondaría aún más en esta disparidad,  causando-muy probablemente- cambios potencialmente catastróficos. Lo cual no significa que se deba renunciar al progreso económico y tecnológico, sino solo saber encontrar ciertos límites o puntos de equilibrio. Casualmente estamos ya en una situación privilegiada, creo que sólo tendríamos que entender que las ventajas de las energías limpias van más allá de sus beneficios como no generadoras de GEI. El futuro (inmediato) ha de ser de las energías renovables, o no habrá futuro a medio o largo plazo.



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