Desarrollo más allá de las Metrópolis


Una mirada "por encima" del mapa

Se nos dice continuamente que la población urbana, especialmente la de grandes ciudades, no parará de crecer a costa de la rural. Es como si la globalización y la urbanización extremas fueran  tendencias inevitables -o hasta deseables-, que se nutren de la creatividad e innovación, creando “ciudades inteligentes” que conectan a todos con todos, comerciando unas con otras, exprimiendo el talento humano y la Naturaleza entera, avanzando hacia algo que llamamos progreso (a veces como en una misión suicida). Pero la realidad es algo más prosaica que eso; las motivaciones de la gente para abandonar el medio rural y aventurarse a la ciudad se deben en gran parte a que los medios de subsistencia tradicionales (la agricultura en primer lugar) han estado -y aún están- siendo ahogados por la globalización y mercantilización. Por otra parte, los factores que en última instancia impulsan los negocios (y en gran parte el desarrollo tecnológico) son: la avaricia (¿verdadero motor de la economía?) y la envidia; ya sea de otras personas, empresas, clases sociales o países. Vivir en grandes urbes, bombardeados por estímulos de marketing, envueltos en ondas de comunicaciones, siendo testigos (envidiosos) de todas las tendencias, modas e innovaciones estéticas o tecnológicas, dificulta enormemente la resistencia a estos estímulos, impulsando el consumismo, la competitividad y el progreso (o eso se dice). Pero también se nos dice que no hay opción, porque somos ya demasiados para vivir todos en pueblos o pequeñas ciudades rodeadas de campo y bosques. Sin embargo, la verdad es que nadie sabe con certeza si podemos o no vivir mejor prescindiendo de este esquema urbanita - metropolitano, porque todo es muy complejo como para afirmar categóricamente la posibilidad o imposibilidad de las opciones alternativas para cada caso concreto.
En fin, como este es un blog muy modesto y chiquito, precisamente voy a referirme a esas opciones sobre las que no se oye ni lee en las grandes noticias. Allá va.


Polarizando un poco, a riesgo de ser impreciso, se pueden definir ciertos rasgos esenciales de lo urbano y lo rural, aunque también abunda lo situado en algún punto intermedio, con lo mejor de ambos mundos en algunos casos, o con lo peor en otros.

El germen de la innovación

Cierta concentración de personas y medios es muy positiva y favorecedora del intercambio de ideas y productos; posiblemente haya una masa crítica necesaria para que se dé el “caldo de cultivo” de la creatividad y la innovación. Aunque pudiera no ser solo cuestión de magnitud sino también de reunir condiciones propicias, como la legislación en materia de propiedad intelectual, facilidad de acceso a la información, a internet, educación técnica y científica, comunicaciones, etc.  Por otro lado, la oferta diversa, el ocio y las ricas interacciones sociales atraen a la clase creativa (tanto o más que a la delincuencia y el vicio), por lo que la ciudad siempre será el foco de la innovación... aunque quizá no tenga por qué ostentar ese título en exclusividad por mucho más tiempo.


Las ventajas -y desventajas- de lo rural - local - pequeño

En primer lugar, en el medio "no urbano" se suele dar una mucho mayor abundancia per cápita de recursos, naturales y no naturales, además de más espacio y tranquilidad. El acceso al sol, al agua y a las energías renovables son mucho más fáciles en el medio rural. La presión demográfica puede ser mucho menor, incluso casi inexistente, por lo que cosas como la burbuja inmobiliaria son allí conceptos un tanto exóticos. Aire limpio (salvo granjas porcinas o centrales energéticas), bosques, ríos, ausencia de contaminación lumínica, silencio, etc. marcan una importante diferencia.
Pero también hay desventajas: debilidad o inexistencia de transporte público, pocas infraestructuras, comunicaciones y telecomunicaciones menos presentes, poca oferta laboral y menos posibilidades de interacción social. Todo parece quedar demasiado lejos, o incluso inaccesible; las carreteras serpentean por rutas largas, esquivando los obstáculos geográficos. Estas condiciones tradicionalmente (o al menos en las últimas generaciones) han estimulado la emigración hacia las ciudades de una gran parte de la población, en busca de oportunidades.


Cómo convertir sus puntos débiles en ventajas

Una ventaja -entre muchas- de lo local, lo rural, el pueblo o pequeña ciudad, es, poder experimentar a escalas pequeñas, más fácilmente.

El "aislamiento" es una de las principales "pegas" de lo rural. Por tanto, si se logra solventar el problema del transporte se daría un gran paso en la mejora de las condiciones, atrayendo más personas, negocios, turismo, industrias, etc.  Un enfoque alternativo sería diseñar una economía y educación menos intensivas en transporte, y -por otro lado- aplicar una buena dosis de creatividad en diseñar infraestructuras imaginativas: en algunos lugares podrían considerarse soluciones tan poco ortodoxas como los teleféricos (es ilustrativo el caso de los “ranchos” de Caracas, que salvan grandes desniveles con un mínimo de infraestructura), microbuses e intermodalidad,  Quizá incluso vehículos todoterreno eléctricos, y un fururo ambiguo en el que sea posible ver a la vez carros de caballos, eso sí, modernizados, como los de las comunidades Amish, que ya tras su apariencia austera, ya se "fabrican" en fibra de carbono e incorporan instrumentación, luces LED y frenos de disco. Quizá incluso lleguemos a ver  "taxis voladores" (aunque difícilmente se conviertan en una tendencia muy popular), algo que podría estar más cerca de convertirse en realidad que lo que suele pensarse.
Por otra parte, la tecnología de los drones también puede facilitar la entrega y envío de paquetes ligeros en lugares de más difícil acceso para los vehículos convencionales.

El fenómeno NIMBY (not in my back yard / no en mi patio trasero), consiste en que se trasladan residuos y producción de la ciudad al campo: basura, producción de energía (sobre todo la nuclear o las centrales de carbón), la industria más contaminante, la depuradoras, plantas de tratamiento de aguas, de energías renovables, etc, también se ubican fuera de la ciudad. La última variante de esta "estrategia" se produce ya entre países más y menos desarrollados (léase ricos). En general se tolera porque aparentemente no existen apenas otras alternativas de "industria" de las que obtener ingresos. O eso es lo que se cree.


Identificando Necesidades y Posibilidades

El medio "no urbano" es propicio al desarrollo de una gran cantidad de actividades económicas, como son diferentes tipos de "industrias", otros tipos de turismo, alojamiento específico (desde deportes hasta congresos), formas alternativas de agricultura, silvicultura, producción de materiales biodegradables y biológicos (además de maderas nobles, bambú, cáñamo y otras fibras), experimentar con otros tipos de construcción (mediante técnicas y materiales diferentes a los convencionales hormigón y acero), todo tipo de energías renovables (algunas solo posibles en el medio rural, como la biomasa), depuración, piscifactorías de agua dulce o salada, algas, hidrógeno, obtención de agua atmosférica,

Otras alternativas tecnológicas
Las telecomunicaciones no deberían ser ya un problema gracias a las compañías que ofrecen un económico servicio de internet y teléfono "fijo" por satélite, con lo que pueden incluso considerarse alternativas como la telepresencia (teleconferencia 3D). La energía puede llegar incluso donde no llegan la red eléctrica o el gas, ya sea mediante energías renovables como solar o eólica, biomasa en sustitución del gas, metanol en lugar de gasolina, etc. La "conversión" de energía en agua, mediante sistemas de desalación u obtención de agua atmosférica (condensando la humedad ambiental) puede facilitar el desarrollo y la calidad de vida en lugares áridos.

El "caldo de cultivo" de la innovación

La aplicación de la creatividad humana en el desarrollo económico requiere de una condiciones determinadas, como pueden ser la existencia de cierta libertad y facilidad para iniciar negocios y actividades industriales o comerciales. Dicho así, puede no sonar muy bonito, porque llevado al extremo estaríamos reproduciendo exactamente las condiciones que "arruinaron" los ecosistema económicos más modernos. Este no parece ser el problema del entorno "no urbano". El problema que distingue lo rural, local, alejado de la metrópoli, es que no se atrae suficientemente a la población, aún menos a la llamada "clase creativa", en parte porque no hay -aparentemente- opciones, lo cual en última instancia es debido al aislamiento de la población, que ya hoy podría solventarse con una estrategia combinada de tecnologías y acciones "políticas" (que no tienen por qué ser caras, sino al contrario, podrían resultar rentables).

Continuando con las posibles ventajas que distinguen a lo rural-local; la mayor tranquilidad y -normalmente- menor alteración de la naturaleza, propicia muchísimas actividades que podrían ser valoradas para algo más que para el disfrute vacacional - ocasional., ya sea por las rutas de senderismo y deportes de aventura, la práctica de naturalismo (observar diversos aspectos de la naturaleza, como las aves o las plantas, las montañas, etc.). Otras "actividades" posibles, que el entorno rural podría facilitar, serían la meditación (u otras formas de introspección), terapias de Sueño, Salud preventiva y correctiva (hidroterapia, helioterapia, naturismo,  los balnearios en todas sus formas, etc.), etc. Pero aún puede ofrecer mucho más.

Recuperar pueblos abandonados

El retorno o incorporación de población joven al entorno "no metropolitano" podría verse fortalecido por diversidad de industrias "Bio", como pueden ser algunas basadas en el cultivo y aprovechamiento de hongos, micro-algas de agua dulce, cáñamo, bambú, etc. así como máquinas biológicas, en un "ecosistema industrial" orientado en la producción de materias alternativas como podrían ser: bioplásticos biocombustibles, metano maderas nobles, y -por supuesto- energías renovables en todas sus posibles formas y variantes.
A este respecto, cabe estudiar las variantes y posibilidades de la biomasa, lo que nos llevaría a tener en cuenta la repercusión de ciertas prácticas en la prevención de incendios forestales.
Otra posibilidad sería actualizar (e integrar con otros objetivos) las prácticas tradicionales de pastoreo ovejas y cabras: que podrían aportar otros beneficios además de la producción de leche, queso y lana.



Resumiendo

El "aislamiento secular" del entorno rural puede aportar algunas ventajas (como las mencionadas, derivadas de disponer de espacio y recursos), pero sus desventajas (en especial el propio aislamiento) pueden no sólo ya sobrellevarse mejor gracias a las telecomunicaciones, sino con soluciones tecnológicas y estratégicas imaginativas. Otro ejemplo no mencionado serían las escuelas de educación parcialmente a distancia, o incluso un modelo integrativo de educación parental, que se beneficiara de las ventajas de lo pequeño (también de microbuses y microescuelas).
En cuanto al tamaño de las ciudades, no parece que más allá de los 50 o cien mil habitantes se aporten grandes ventajas. Más que grandes ciudades debería hablarse de redes de poblaciones bien comunicadas e integradas en un tejido económico que saque ventaja de la proximidad, la sinergia y la innovación enfocada en los puntos fuertes.
 El "I+D rural" podría ser una realidad de gran valor y proyección si se aplica algo de imaginación, así como una sustitución y neutralización de algunos efectos del fenómeno nimby antes mencionado, como son las granjas industriales y el vertido de purines de cerdos, entre otros. También los mataderos, o las cárceles o almacenes de residuos son "industrias" indeseables, que no pueden resolverse exclusivamente desde un enfoque local, pero que sí pueden moldearse o sus efectos neutralizarse (parcialmente al menos).

En fin, parece que pudo llegar la hora de acabar con ciertos estereotipos aplicables a la polarización entre la metrópoli y el entorno rural o local. La tecnología, y sobre todo las buenas ideas, modularán las desventajas de la poca población, el aislamiento (e incomunicación), propias de esos otros lugares que se resisten a ser calificados de smart o creativos. Posiblemente estas otras localidades no sean nunca consideradas smart cities ni ciudades creativas, pero probablemente ni falta les hace.


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